«Virgen extra» es un resultado de laboratorio, no un estado de ánimo
El virgen extra no es un adorno de marketing, sino un grado químico medido. Para ganárselo, el aceite debe proceder del primer prensado mecánico del fruto, sin calor ni disolventes, no tener defectos de sabor ni de olor y contener no más de 0,8 gramos de acidez libre por cada 100 gramos. Si se pasa de esa línea, el mismo aceite queda legalmente degradado a una categoría inferior y más barata.