El maíz ya no puede sembrarse solo
El teosinte silvestre, la hierba de la que proviene el maíz, deja que sus granos se desprendan para dispersarse y germinar por sí solos. A lo largo de miles de años de selección esa capacidad se eliminó: una mazorca domesticada mantiene cada grano firmemente sujeto al núcleo y nunca se desprende. El precio es la dependencia total de nosotros. Una mazorca caída entera al suelo se pudriría en un amasijo en lugar de dispersarse, así que sin manos humanas que desgranen y siembren los granos, el maíz no sobreviviría ni una sola generación en estado silvestre.