Ningún ave posee una gota de pigmento azul
Un arrendajo azul, un pavo real, un martín pescador: ninguno guarda una mota de color azul. Sus plumas están hechas de queratina transparente plagada de bolsas de aire de unos 150 nanómetros de ancho, una estructura que solo refleja la luz azul hacia tu ojo mientras la melanina parda de debajo absorbe el resto. Aplasta la pluma y la arquitectura se derrumba; el azul desaparece y solo queda un pardo apagado.