Solo los machos llevan un espolón venenoso en el talón
Los ornitorrincos macho desarrollan un espolón hueco y endurecido en cada tobillo trasero, alimentado por una glándula que se hincha en la época de cría para clavarlo a los rivales durante las peleas de apareamiento. El veneno no mata a una persona, pero el dolor es extremo y puede durar de días a semanas. En un caso documentado en 1991, el dolor de la herida no respondió en absoluto a la morfina.