El azúcar no se derrite: se desmorona en silencio
La sacarosa no tiene un verdadero punto de fusión. Caliéntala despacio y cambia de forma a una temperatura; caliéntala rápido y lo hace a otra: prueba de que no existe una transición fija única. En 2011 unos químicos de los alimentos demostraron que lo que parece fusión es en realidad la molécula partiéndose en glucosa y fructosa mientras su red cristalina se viene abajo. La llamaron «fusión aparente», y empieza alrededor de los 160 °C.