Una botella con burbujas guarda 3 veces la presión de un neumático
Una botella sellada de vino espumoso soporta unas 5 o 6 atmósferas de presión, cerca de tres veces la de un neumático de coche. Esa fuerza viene del dióxido de carbono atrapado durante una segunda fermentación dentro del vidrio: el gas disuelto se expandiría hasta unos 5 litros a presión normal si lo liberaras. Cuando aflojas el corcho, esa presión es la que impulsa el chorro de gas que escapa y los hilos de burbujas que lo siguen.