Este tinte es amarillo en la cuba; el aire lo vuelve azul
El índigo no se disuelve en agua, así que los tintoreros lo reducen químicamente en una cuba alcalina hasta una forma soluble, casi incolora, de color amarillo verdoso. La tela que se saca de la cuba sale amarillenta y, en cuestión de minutos, vira a la vista del verde al azul intenso a medida que el oxígeno del aire se vuelve a unir y fija el pigmento en la fibra. El azul que ves nunca fue azul en el baño: lo construye el propio aire.