La cera le cuesta a la abeja ocho veces su peso en miel
Para sudar una sola escama de cera, una obrera joven primero tiene que comer miel: hacen falta unas ocho libras de miel, quemadas como combustible, para fabricar una libra de cera. Las escamas brotan de glándulas en la parte baja de su abdomen, cada una no más grande que la cabeza de un alfiler, y las mastica hasta ablandarlas antes de moldearlas en el panal. El trabajo de toda una colonia se vuelca en ese pálido andamiaje antes de que se almacene una sola gota de miel.