Martilla esta gota de vidrio y luego rómpele la cola
Deja caer vidrio fundido en agua fría y se congela con forma de renacuajo, atrapado bajo una tensión interna enorme. La cabeza bulbosa se ríe de un martillazo y aguanta fuerzas cercanas a 670,000 newtons sin una grieta. Pero raspa la fina cola y la gota entera estalla en polvo, con una fractura que la recorre a más de 1,450 metros por segundo. Charles II entregó las primeras a la Royal Society en 1660.