Un zarcillo de guisante se enrolla en un resorte que invierte su giro a la mitad
Una vez que un zarcillo trepador se ha agarrado a un soporte por ambos extremos, no puede simplemente enrollarse: torcer toda su longitud lo desgarraría. En cambio forma dos hélices de sentidos opuestos que se encuentran en un punto de inversión, llamado perversión, dejando el giro neto en cero. El resultado es un diminuto resorte de doble sentido que permite a la planta soportar el viento y los tirones sin romperse ni soltarse. Darwin lo describió en 1865; más tarde los físicos demostraron que es simplemente la forma de menor energía.