Las palomas urbanas son aves de acantilado que anidan en nuestros muros
Cada desaliñada paloma de ciudad es una paloma bravía asilvestrada: la misma especie que ha anidado en acantilados marinos y cornisas de cañones durante millones de años. Para el ave, un edificio no es más que un acantilado: los alféizares, las vigas de los puentes y los bordes de las estatuas hacen las veces de los riscos rocosos que evolucionó para usar. Domesticamos las palomas bravías para alimento hace más de 6.000 años, y las que pavonean por las calles son fugitivas que han vuelto a hacerse salvajes.