Ocho cosas sobre los manatíes, los dugongos y sus parientes los elefantes

DC·209 Deep Cuts
Su pariente más cercano en la Tierra es el elefante

Su pariente más cercano en la Tierra es el elefante

Un manatí parece una criatura marina, pero no tiene ningún parentesco con las focas, las ballenas ni los delfines. Sus parientes vivos más cercanos son animales terrestres: el elefante y el pequeño damán de las rocas, agrupados como Paenungulata. La ascendencia común se nota en detalles curiosos: uñas en las aletas, piel gruesa y cerdosa, y muelas que se reemplazan poco a poco a lo largo de la vida, igual que las del elefante.
Sus costillas son tan macizas que se hunden como piedras

Sus costillas son tan macizas que se hunden como piedras

Los huesos del manatí son paquiostóticos: gruesos, densos y casi macizos, sin cavidad medular hueca en las costillas. Una costilla de manatí varada en una playa suele confundirse con una lisa roca gris. Ese peso de más es justamente la clave: el esqueleto pesado actúa como lastre incorporado, equilibrando la flotabilidad de la grasa y los pulmones para que el animal pueda flotar, ingrávido, en aguas poco profundas sin esfuerzo.
Ajusta su profundidad como un submarino

Ajusta su profundidad como un submarino

El manatí tiene un diafragma muscular insólitamente grande, dividido en dos mitades independientes, una para cada pulmón, que recorre casi todo el largo de su espalda. Al comprimir cada pulmón por separado, regula con precisión el aire de su interior, inclinándose y subiendo o bajando casi sin mover la cola. El gas de su enorme intestino se suma al efecto: un manatí muy lleno puede flotar un rato en la superficie hasta que expulsa el gas y vuelve a hundirse.
Una ola de frío puede ser mortal para este animal grande y rollizo

Una ola de frío puede ser mortal para este animal grande y rollizo

A pesar de su corpulencia, el manatí tiene poca grasa aislante y un metabolismo muy lento, así que no logra conservar el calor corporal en aguas frías. Por debajo de unos 20 °C (68 °F) desarrolla el síndrome de estrés por frío: lesiones en la piel, fallos en la digestión y un sistema inmunitario debilitado. Para sobrevivir al invierno, los manatíes se apiñan en cálidos manantiales naturales que se mantienen cerca de los 22 °C todo el año, a veces cientos reunidos en una sola charca azul y cristalina.
Ara el fondo marino como un granjero submarino

Ara el fondo marino como un granjero submarino

El dugongo es la única vaca marina que se alimenta por completo en el mar, pastando en praderas de pastos marinos. Hunde el hocico en la arena, arranca plantas enteras con todo y raíces, y deja largos surcos serpenteantes por el lecho marino: rastros de alimentación tan característicos que los científicos los cartografían con drones. Un solo dugongo come de 30 a 40 kg de pastos marinos al día, y ese ramoneo en realidad mantiene la pradera sana y en crecimiento.
Su labio superior partido funciona como un par de manos

Su labio superior partido funciona como un par de manos

El labio superior del manatí está partido por la mitad en dos mitades que se mueven de forma independiente, accionadas por unos siete músculos. Las usa como un diminuto par de manos prensiles —o como una corta trompa de elefante— para tantear las plantas, agarrarlas y metérselas en la boca. Los científicos incluso acuñaron una palabra para comer con la cara en vez de con las patas: «oripulación». Un manatí puede comer una décima parte de su peso corporal en un día.
Puede dormitar bajo el agua durante 20 minutos

Puede dormitar bajo el agua durante 20 minutos

Un manatí en reposo puede contener la respiración hasta 20 minutos antes de subir lentamente a por aire; cuando está activo sale a la superficie cada pocos minutos. Cada respiración es enormemente eficiente: renueva cerca del 90 % del aire de sus pulmones en una sola exhalación-inhalación, mientras que un humano solo renueva alrededor del 17 %. Ese recambio de aire casi total le permite permanecer sumergido mucho tiempo entre respiraciones lentas y pausadas.
Una paleta, una aleta de ballena: la cola los distingue

Una paleta, una aleta de ballena: la cola los distingue

Los manatíes y los dugongos son parientes cercanos, pero sus colas los delatan al instante. El manatí tiene una cola ancha, redondeada y con forma de paleta —una sola cuchara plana— adecuada para desplazarse despacio por ríos y costas tranquilas. La cola del dugongo es bifurcada y escotada como la aleta caudal de un delfín o una ballena, hecha para nadar con más agilidad en mar abierto. Es el único rasgo que nunca resulta ambiguo entre ambos.
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