Los paraguas se inventaron para el sol, no para la lluvia
La palabra umbrella viene del latín umbra, que significa sombra, y parasol significa literalmente para el sol. Durante casi toda su historia fueron quitasoles, muy apreciados en los climas cálidos para mantener la piel noble pálida y fresca. Solo en la lluviosa Europa del norte el aparato se reinventó como protección contra la lluvia, y las dos palabras acabaron separándose: una sombrilla para tapar el sol, un paraguas para resguardarse del aguacero.