Un oso en su madriguera no orina durante medio año
Durante el largo encierro invernal, de cuatro a siete meses, un oso no come, no bebe, no orina ni defeca. En lugar de envenenarse con la urea que normalmente se acumularía, recicla los desechos: los microbios del intestino descomponen la urea y el nitrógeno liberado se reconstruye en proteína nueva. Ese truco permite que el oso salga en primavera con gran parte de su músculo intacto, algo que un cuerpo humano postrado en cama simplemente no puede hacer.