Esa cinta malva no es ninguna aurora
Una franja púrpura que los cazadores de auroras en Alberta no dejaban de fotografiar resultó ser algo que la ciencia había pasado por alto. Los satélites descubrieron que es una cinta de gas de unos 25 km de ancho, a unos 450 km de altura, que brilla a casi 3,000°C: no la calienta la lluvia de partículas que pinta las auroras normales, sino un veloz río de gas cargado que corre de lado por la alta atmósfera. Los cazadores la apodaron Steve, y el nombre se quedó.