Su lengua envuelve su cráneo
La lengua de un pájaro carpintero es tan larga que no tiene más remedio que subir y rodear. Los soportes óseos que la sostienen, el hioides, comienzan en la fosa nasal, se dividen entre los ojos, recorren la parte superior del cráneo y bajan por la nuca antes de volver a unirse en la lengua. Desenrollada, esa lengua puede dispararse dos a tres veces la longitud del pico para alcanzar a sus presas en lo profundo de la madera.