El ácido de su estómago disuelve el ántrax y el botulismo
El estómago de un buitre es uno de los lugares más extremos del mundo animal, con un ácido cercano a pH 1, unas diez veces más fuerte que el de otras aves y tan corrosivo como el ácido de una batería. Eso le permite tragar carne en descomposición cargada con los gérmenes del ántrax, el botulismo y el cólera y digerirlos sin daño, destruyendo patógenos que enfermarían o matarían a la mayoría de los demás carroñeros.