Estas flores de piedra florecen bajo tierra
Las rosas del desierto no son fósiles ni nada vivo: son cristales. En las cuencas áridas, el yeso o la barita disueltos en el agua subterránea precipitan poco a poco a medida que el agua se evapora, abriéndose en láminas planas con forma de pétalo que atrapan finos granos de arena entre ellas. Una roseta entera puede crecer en apenas decenas o cientos de años, y adopta el color exacto del desierto donde se formó.