Su corazón puede ir al ralentí a dos latidos por minuto
El corazón de una ballena azul es más o menos del tamaño de un coche pequeño y pesa del orden de 180 kilogramos. Cuando la ballena hace una inmersión profunda, esa bomba gigante casi se detiene: las mediciones con marcadores registraron un latido tan lento como dos por minuto en profundidad, y luego un repunte acelerado de hasta unos 37 al salir a respirar. Frenar tanto el corazón le ayuda a estirar una sola bocanada de aire a lo largo de una inmersión larga y fría.