Estos cubos perfectos nunca pasaron por una máquina
La pirita puede crecer en cubos de aristas tan afiladas y caras tan espejadas que parecen tallados en un taller, y sin embargo ninguna herramienta los tocó jamás. Donde el mineral se forma despacio, los átomos de hierro y azufre tienen tiempo de asentarse en una red perfectamente cúbica, dando aristas como cuchillas y caras planas y brillantes. La única señal de que son naturales es el juego de tenues surcos paralelos que rayan cada cara.