El «polvo» de sus alas son tejas diminutas
El polvillo que se te queda en los dedos al tocar una mariposa no es suciedad: son miles de escamas microscópicas, pelos aplanados dispuestos en hileras superpuestas como las tejas de un tejado. Llevan el color y el dibujo, repelen el agua y guardan un truco más: cuando el insecto se enreda en una telaraña, las escamas sueltas se desprenden y quedan pegadas a la seda mientras la mariposa escapa. El orden entero lleva su nombre: Lepidoptera significa 'ala de escamas'.