El cobre la pinta de azul; el hierro, de verde
La turquesa es un mineral de textura esponjosa formado por cobre, aluminio y fosfato atrapados junto al agua. El cobre es lo que la vuelve azul: el color viene del propio metal, no de ningún juego de luz. Sustituye algo de ese aluminio por hierro y la misma piedra deriva hacia el verde, así que una sola mina puede dar de todo, del azul cielo al verde oliva. Es una gema blanda, de apenas 5 a 6 en la escala de dureza, más o menos como el vidrio de una ventana.