Este tiburón camina por el arrecife sobre sus aletas
El tiburón charretera no se limita a nadar. En las llanuras de arrecife expuestas dobla el cuerpo y gira sus aletas pectorales y pélvicas, en forma de remo, hasta unos 90 grados, usándolas como patas para trepar sobre el coral e incluso sobre la roca expuesta al aire. Además, aguanta las caídas de oxígeno en las pozas de marea donde queda atrapado: sobrevive a una anoxia total durante hasta unas dos horas apagando las funciones cerebrales no esenciales.