Sus mandíbulas se cierran a 145 mph… y la lanzan por los aires
La hormiga de mandíbulas trampa abre sus mandíbulas y las traba bajo tensión, hasta soltarlas. Se cierran de golpe en unos 0,13 milisegundos, alcanzando velocidades máximas de 35 a 64 m/s, hasta unas 145 mph, con aceleraciones cercanas a 100.000 g, entre los movimientos autopropulsados más rápidos conocidos del reino animal (PNAS, 2006). Si muerde el suelo en lugar de a su presa, ese mismo chasquido lanza a la hormiga hacia atrás por el aire: un asiento eyectable de fábrica para escapar del peligro.