La cara de un cocodrilo siente más que tus dedos
Miles de diminutas cúpulas negras salpican el hocico y las mandíbulas de un cocodrilo. Estos órganos sensoriales tegumentarios detectan presión y las ondas del agua hasta unos 78 millonésimos de newton, unas diez veces más sensibles que la yema de dedo humana más fina, lo que permite al cocodrilo atacar a presas invisibles en plena oscuridad. Publicado en el Journal of Experimental Biology, 2012.