Al oler a un depredador, las larvas del dólar de arena se clonan
Cuando la larva de un dólar de arena detecta el moco de un pez que podría comérsela, hace algo que no se conocía en ningún otro animal: desprende un trozo de sí misma y lo convierte en una segunda larva, más pequeña. En unas 24 horas tras percibir la amenaza, la original encoge hasta cerca de la mitad de su tamaño, demasiado pequeña para que muchos depredadores la noten, mientras el clon sigue su camino. Dos blancos diminutos son más difíciles de atrapar que uno. Descrito en 2008.