Los volcanes en erupción fabrican sus propios rayos
Cuando el magma se hace añicos y se convierte en ceniza, los granos se frotan y chocan a una velocidad tremenda, arrancan electrones y acumulan una enorme carga estática: el mismo efecto que arrastrar los calcetines por una alfombra, pero a la escala de un cielo lleno de roca. Cuando la separación de cargas crece lo suficiente, se descarga en forma de rayo y recorre la columna de ceniza con destellos ramificados. Los geólogos lo llaman «tormenta sucia», y puede crepitar aunque no haya ni un solo cristal de hielo en la nube.