Mismas piernas, mismo empujón — otra bicicleta
A media subida de la larga cuesta, Mara juega a un juego privado: le da al pedal una presión extra diminuta, un soplo de fuerza, y espera la respuesta en la carretera. En esta marcha, la bici apenas se da por enterada. Dos clics, el mismo susurro de presión — y ahora la bici se lanza. Sus piernas no han cambiado. ¿Qué decide cuánto de su empujón sobrevive al viaje hasta la rueda?