Una mala hierba pegada a un perro inventó este cierre
Tras un paseo por los Alpes en 1941, un ingeniero suizo no dejaba de arrancar frutos de bardana de su pantalón y de su perro, y le picó tanto la curiosidad que puso uno bajo el microscopio. Lo encontró erizado de minúsculos ganchos que se aferraban a cualquier lazo de tela o pelo. Le costó años copiar el truco en tejido, patentado en 1955; el nombre que le dio une las palabras francesas para terciopelo y gancho.