Estos templos se sostienen sin un solo clavo
La carpintería tradicional japonesa une maderos pesados solo con la forma de los cortes: cada pieza se talla con lengüetas y cajas que encajan y se sujetan por fricción y por el propio peso del edificio. Sin clavos, sin tornillos, sin cola. Los edificios de madera más antiguos del mundo, levantados así hace más de 1.300 años, siguen en pie, en parte porque sus juntas flexibles resisten terremotos que partirían una estructura rígida.