Ácaros vivos esculpen la corteza lunar de este queso
La corteza picada y gris luna de la Mimolette no es un moho ni la marca de una herramienta: la fabrican miles de diminutos ácaros del queso, vivos. Los productores dejan que los ácaros Acarus siro colonicen a propósito la superficie, donde excavan y mordisquean, y sus túneles microscópicos permiten que el queso respire y gane sabor desde la corteza hacia dentro. La costra que dejan se parece tanto a un planeta cubierto de cráteres que el queso suele compararse con uno.