El «vaso de tormenta» no predice nada: es un termómetro
Los marineros leían antaño los cristales plumosos de este tubo de vidrio sellado como un pronóstico del tiempo. Pero un estudio de 2008 en el Journal of Crystal Growth halló que el cambio de temperatura es la única causa del crecimiento de los cristales; el tubo cerrado no percibe en absoluto la presión del aire. Al enfriarse el líquido, el alcanfor disuelto se precipita en helechos de cristal; el calor vuelve a disolverlos. Es, como mucho, un termómetro lento y bonito.