La aguja de la máquina de coser tiene el ojo junto a la punta
Una aguja de mano lleva el ojo del hilo en el extremo romo; la máquina de coser solo funcionó cuando alguien le dio la vuelta. Colocar el ojo justo detrás de la punta afilada permite que la aguja lleve un lazo de hilo a través de la tela, donde un gancho que espera debajo puede atrapar ese lazo y trabar la puntada. Esa única inversión, el ojo en la punta y no en el otro extremo, es la idea sobre la que sigue girando cada máquina de pespunte construida desde la década de 1840.