Un metal con nombre de duende
Los mineros alemanes encontraban una y otra vez un mineral rojizo que parecía cobre pero no daba nada, y cuyos vapores los enfermaban. Culparon a un travieso duende de la montaña llamado Nickel y bautizaron la roca inútil como kupfernickel, el cobre del duende. En 1751 el químico sueco Axel Cronstedt extrajo un nuevo metal plateado de ese mismo mineral y conservó el insulto como nombre: níquel. La roca maldita era arseniuro de níquel desde el principio.