Se parte según la presión, no según sus capas
La pizarra empieza como barro, comprimido y cocido suavemente hasta convertirse en roca. Bajo la presión que levanta las montañas, sus microscópicas láminas de mica giran hasta alinearse en ángulo recto con la presión, y la piedra se parte limpiamente siguiendo esa nueva veta. Lo curioso: esa exfoliación suele cortar las capas originales de barro, de modo que la pizarra se rompe según cómo la apretó la Tierra, no según cómo se depositó al principio.