El granate debe su nombre a la granada
El nombre viene del latín granatum, 'granada'. Abre una y el parecido es evidente: los granates de un rojo intenso suelen crecer como pequeños cristales de doce caras, redondeados y apretados como las semillas relucientes del interior de la fruta. El granate es uno de los pocos minerales que forma de manera habitual poliedros naturales casi perfectos directamente en la roca, sin necesidad de tallado, y en parte por eso se valora desde la Edad del Bronce.