El color artificial más antiguo brilla en secreto bajo el infrarrojo
El azul egipcio se cocinaba con arena, cobre y cal hace más de 5.000 años: el primer pigmento sintético de la historia. Su truco más extraño es invisible para nosotros: ilumínalo con luz roja y responde con un fogonazo en el infrarrojo cercano, hacia los 910 nm, un brillo más intenso y duradero que el de casi cualquier mineral natural. Hoy los restauradores se valen de ese resplandor oculto para rastrearlo en estatuas que cualquier ojo humano juraría que son piedra desnuda.