Dos de los cuatro dicen tormenta. ¿Cerrar el puerto?
Una hora antes del alba, el viejo Mattéo recorre el muelle mientras los pescadores esperan su palabra. El cielo está amoratado pero el viento es manso; las gaviotas han huido tierra adentro; la marejada rueda lenta y pesada. Cerrar el puerto por nada le cuesta al pueblo un día de pesca. Quedarse abierto ante un vendaval le cuesta barcos. Al amanecer debe una palabra — abierto o cerrado. ¿Cómo convierte un viejo cuatro murmullos en un solo sí o no?