Lo borda en cada ensayo y luego suspende en el mundo real.
Un modelo con espacio de sobra no entiende sus datos de entrenamiento: los memoriza, defectos y coincidencias incluidos. Como una flor de invernadero criada bajo un cristal perfecto, parece impecable hasta que se topa con el clima real. La cura suena al revés: lisiarlo a propósito mientras aprende.