La senda está helada, y cada paso miente un poco
Mira conoce esta montaña por el tacto — una vez la bajó entre una niebla tan espesa que no veía sus propias botas, fiándose solo de la inclinación del suelo. Este invierno vuelve con un trineo cargado que llevar abajo, y la senda helada se ha vuelto tramposa: surcos y baches tironean cada paso hacia un lado. El suelo aún dice hacia dónde es abajo, pero ahora cada informe miente un poco. ¿Cómo sigues un consejo que no deja de sacudirse?