Un modelo no se escribe. Se empuja cuesta abajo, paso a paso.
Nadie programa a mano los miles de millones de ajustes de un modelo. Él los encuentra: mide cuánto se equivoca y luego empuja cada perilla un pelo hacia menos error. Hazlo un millón de veces y una red en blanco se vuelve una mente. El método tiene un nombre sencillo: descenso de gradiente, caminar cuesta abajo sobre tus propios errores.