Suelta un muelle colgante y su base queda flotando en el aire
Sujeta un muelle metálico largo por su parte superior hasta que se estire y quede inmóvil, y luego suéltalo. Por un instante las espiras inferiores flotan en su sitio: la gravedad las empuja hacia abajo mientras la tensión del muelle sigue tirando de ellas hacia arriba, y esas fuerzas se anulan hasta que una onda de compresión baja desde la parte superior que se colapsa para avisar a la base de que ha sido soltada. Un físico midió esta suspensión en unos 0,3 segundos, y duraría lo mismo en la Luna o en Júpiter, porque una gravedad más fuerte también acelera la onda.