El azul es el color más difícil de lograr en los fuegos artificiales
El color de los fuegos artificiales proviene de sales metálicas calentadas que brillan con su tono característico. El azul necesita cloruro de cobre(I), pero ese compuesto se descompone por encima de unos 1,200°C, mientras que las estrellas pirotécnicas arden entre 1,500 y 2,000°C. Así que un azul verdadero solo sobrevive en una ventana de temperatura estrechísima; con demasiado calor, el colorante se destruye a sí mismo y deriva hacia el blanco o el verde. Por eso un azul profundo y saturado es la imagen más rara en el cielo.