El mineral que rezuma el único gas flúor salvaje del mundo
La antozonita, una fluorita oscura y radiactiva de Woelsendorf, en Baviera (descrita por primera vez en 1841), atrapa bolsas de gas flúor puro dentro del cristal. Las impurezas de uranio emiten una radiación que descompone lentamente el fluoruro de calcio en calcio metálico y flúor libre, que se acumula en diminutos enclaves blindados. El flúor es tan reactivo que los químicos insistieron durante mucho tiempo en que no podía existir sin combinar en la naturaleza, hasta que un estudio de 2012 demostró que se escondía aquí. Aplasta un fragmento y el gas liberado desprende un hedor acre y repugnante, el origen de su apodo: fluorita fétida.