Una oveja, toda una montaña, una palabra cada vez
Anochece. Mira cuenta el rebaño al entrar al corral y le falta una. La ladera de arriba guarda cien barrancos y matorrales, y la noche está a una hora. Su abuelo vigila toda la pendiente desde la cresta lejana — pero a esa distancia el viento solo lleva una palabra cada vez: sí o no. ¿Cuántas preguntas a gritos hacen falta para hallar una oveja en toda una montaña?