El aprendiz intenta plegar la grulla en un solo gesto
En el taller de papel, la vieja maestra pliega un cuadrado veinte veces, y una grulla se alza en su palma. Su aprendiz, Ren, está seguro de que hay un atajo. Aprieta, curva, fuerza el ave entera en un solo gran gesto — y obtiene una hoja doblada, luego una rota. La grulla se niega a existir en un solo movimiento. ¿Por qué veinte pliegues pequeños guardan lo que ningún gran pliegue puede?