Un plato vuelve demasiado salado. ¿Quién cambia?
En una gran cocina, un plato vuelve del comedor: demasiado salado, sin duda. El plato pasó por cuarenta manos — salmuera, caldo, salsa, emplatado. Castiga a todos y destrozas los hábitos que estaban bien. No castigues a nadie y el plato de mañana también volverá. Lo único que la cocina sabe de verdad es un dato amargo: cuán equivocado estaba el plato. ¿Puede un solo número hallar los hábitos culpables entre miles?