Dos hilos que se niegan a girar
Antes del alba, el viejo panadero hunde finos hilos de masa teñida con azafrán en la plancha pálida, apuntándolos hacia donde su aprendiza elija. Luego, un estirón largo y siempre idéntico. Casi todos los hilos salen girados a ángulos nuevos — pero de vez en cuando uno sale apuntando exactamente adonde empezó, solo que más largo. Ella quiere saber qué hace especiales a esas direcciones.