Dos faros y una conversación extrañamente corta
Dos faros se miran a través de un estrecho negro, y cada noche sus fareros conversan con destellos de lámpara. Un visitante empieza a cronometrarlos: los dos fareros viejos resuelven los planes de toda una tormenta en un puñado de destellos, mientras el nuevo del faro sur pena hasta pasada la medianoche para decir cualquier cosa. Mismas lámparas, mismo mar. ¿Qué hace corta una conversación?