Tiros libres a ciegas y un coach que dice un solo número
Un gimnasio vacío al atardecer. Ella se ata una venda, pisa la línea de tiros libres, lanza. Desde debajo del aro, el coach canta un solo número: cuánto falló el balón. No izquierda, no corto: solo cuán lejos quedó. Esta noche no verá el aro ni una vez. Y aun así, a medianoche casi no falla. ¿Qué puede enseñarle un número solitario a un cuerpo?